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EL “COMPLIANCE OFFICER” Y EL ESTATUTO DE LA PROFESION DE “COMPLIANCE OFFICER” .

Javier Puyol Montero


Abogado. Socio Director de PUYOL-ABOGADOS Y PARTNERS
Magistrado Excedente y Consultor TIC’s
Vocal Junta Directiva Cumplen



Como consecuencia de las reformas del Código Penal referidas, durante los últimos años, la preocupación del tejido empresarial de nuestro país y las demás personas jurídicas afectadas por dicha regulación en materia de responsabilidad penal, ha ido en aumento, y las empresas han empezado de manera lenta, pero cabe vez de manera más concienciada, a interesarse por la implementación de códigos de conducta, por el establecimiento interno de canales de denuncia, y por el diseño de mapas legales de riesgos permanente actualizados, concretándose todo ello, en el diseño e implementación de programas de prevención, que eviten la incursión de dichas personas jurídicas en responsabilidades penales o de otra índole, que afecten a su reputación y a su correcto funcionamiento.


Y a pesar de ser una figura que carece de forma y contenido desde un punto de vista jurídico en España, su implantación práctica en las empresas españolas es cada vez mayor. Tal vez, cabe referirse a figuras afines como sería la de los responsables del cumplimiento de las medidas de diligencia debida de aquellas empresas, que figuran como sujetos obligados en la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y de la Financiación del Terrorismo, pero lo cierto es que se trata de cuerpos legales distintos con consecuencias jurídicas, igualmente diferentes.


Hoy en día la respuesta es clara: la obligatoriedad de las funciones de “Compliance” no sólo abarcará el desarrollo de políticas concretas sobre el cumplimiento de conductas morales y éticas implementadas por la empresa, sino que, de manera especial y adicional, abarcará todas aquellas obligaciones de naturaleza legal que impliquen un riesgo para aquella, que haya que prevenir o evitar, y en su caso, una vez producido, solventar.


Su labor será gestionar riesgos legales, y consecuentemente será el responsable de las labores de información e investigación de todo hecho relacionado con el cumplimiento de las normas de la empresa.

Por tanto, ya sea de oficio o como consecuencia de una denuncia en el buzón de ético o denuncias (que hace referencia al término anglosajón “Whistleblowing”), el “Compliance Officer” deberá iniciar las diligencias de verificación y comprobación de los incumplimientos detectados o denunciados.


Es precisamente en este marco donde surge la figura del Oficial de Cumplimiento, o –ya que intentamos reproducir los sistemas jurídicos anglosajones–: el “Compliance Officer” .

En el examen de todo lo atinente de la función del “Compliance Officer” es donde surge la Asociación de Profesionales de Cumplimiento Normativo, o CUMPLEN.


En esta consideración, debe partirse del hecho consistente en que CUMPLEN constituye en la actualidad una Asociación de profesionales de “Cumplimiento Normativo”, sin ánimo de lucro, cuya finalidad fundamental es, contribuir al desarrollo y difusión y profesionalización del “Compliance”, abarcando un enfoque multidisciplinar, que intensifique la toma de conciencia e importancia de lo que significa el “Compliance” para las empresas y personas jurídicas en particular, y para la sociedad en general.


Para ello, CUMPLEN ha pretendido desde su constitución ser un referente en el mundo del “Compliance” y representar un instrumento adecuado para aglutinar a profesionales y entidades, bien sean estas de naturaleza privada o pública, con el denominador común de estar preocupadas por la innovación, el análisis, la mejora y la proyección de futuro del “Compliance”, así como de las funciones que el derecho, la sociedad, las personas jurídicas o las empresas le atribuyen a su más fiel exponente, que no es otro que las funciones profesionales atribuidas al “Compliance Officer”.


Y todas estas cuestiones asumidas siempre bajo los compromisos de la excelencia, la implicación ética en el desarrollo de sus funciones profesionales, la innovación constante en la implementación de las misma y el más absoluto respeto personal y profesional en el ejercicio y desenvolvimiento de sus funciones profesionales.


El nuevo Estatuto del “Compliance Officer” de CUMPLEN no trata de ser la directriz con relación a dicho profesional y el ejercicio de sus funciones propios de una asociación privada, sino que el mismo nace con una vocación de universalidad, a los efectos de reglamentar en su conjunto una nueva profesión o función profesional.


En este sentido, puede afirmarse que el objetivo principal tanto de CUMPLEN como de su Estatuto, pretenden de manera fundamental, profesionalizar la figura del “Compliance Officer” concretando y precisando sus roles y características principales, sus responsabilidades, a las que ha de enfrentarse en sus cometidos profesionales, y el nivel de especialización que el mismo ha de contar, para un desarrollo adecuado y exigente de su función.


Así, en su artículo 1º, dedicado a la profesión del “Compliance Officer” y a sus principios rectores se determina que dicha profesión se ejerce en régimen de libre y leal competencia, y su contenido se corresponde con la función de asistencia al órgano de administración y dirección de la persona jurídica u organizaciones públicas y privadas en el cumplimiento de la legalidad vigente, asesorando en la identificación e implantación de controles, y monitorizando la efectividad de los mismos como expresión de garantía de los derechos y libertades de las personas, y al mismo tiempo, con pleno respeto a los derechos humanos, y a los principios del Estado Social y Democrático de Derecho constitucionalmente establecido.


Asimismo, se indica, que el “Compliance Officer” debe desempeñar funciones dirigidas a velar por la práctica ética de las empresas o personas jurídicas públicas y privadas a las que presta sus servicios.


Por ello, el “Compliance Officer” deberá participar en la elaboración de los modelos de organización y gestión de riesgos, y asegurar su buen funcionamiento, estableciendo sistemas apropiados de auditoría, vigilancia y control en el ámbito de la empresa o persona jurídica en la cual desempeñe su función. La atribución de estas funciones profesionales ha provocado la proliferación de la existencia de “Compliance Officer”, como la persona o el profesional responsable de la supervisión y gestión de cuestiones relacionadas con el cumplimiento. Generalmente, entre sus funciones se encuentran las de diseñar y aplicar controles, normativas y procedimientos internos que permitan garantizar el cumplimiento de la legislación y normativa aplicables, gestionar las auditorías e investigaciones sobre cumplimiento y normativas o responder a las solicitudes de información de los organismos reguladores. Además, esta figura puede supervisar el cumplimiento de los códigos de conducta voluntarios de las compañías.


Debe tenerse presente que, en el ejercicio de su función profesional, el “Compliance Officer” siempre deberá contar, con los recursos – humanos, económicos, y otra índole- suficientes para el adecuado ejercicio de su función, y para que su labor sea realmente eficaz y efectiva en el seno de cualquier empresa o persona jurídica.


En dicho precepto se determinan, igualmente, los principios rectores y los valores superiores que deben informar la profesión y el ejercicio de la función de “Compliance Officer”, que no son otros que aquellos criterios significados por las pautas de la confidencialidad, la libertad, la autonomía, la dignidad y la integridad, en el ejercicio de sus funciones, valores estos, que se consideran irrenunciables en el ejercicio de su función.

Debe tenerse siempre en cuenta, que el “Compliance Officer” debe ser una persona de reconocida honorabilidad y aptitud, y en su consecuencia, ha de observar una trayectoria intachable en lo que concierne al respeto a las leyes, a los principios rectores y valores superiores de su profesión, acorde con las exigencias de su función, así como de las normas deontológicas y de las buenas prácticas profesionales, que se reconocen en el meritado Estatuto, y que el mismo pretende que se alcen como unos valores comúnmente aceptados en el ejercicio de tales funciones profesionales.


Del mismo modo, debe resaltarse el concepto que en el mismo se trata de establecer de la figura del “Compliance Officer”. Así, se señala que como tal profesional, puede ejercer la función de “Compliance Officer” la persona que, estando en posesión del título oficial de Licenciado en Derecho, en Dirección de Administración y Dirección de empresa, o con titulación análoga, y además con la suficiente experiencia para ello, se dedique de forma profesional a realizar los actos propios de la profesión, bien de manera individualizada, o incorporado a una sociedad profesional, o prestando servicios en concepto de tal a una empresa o persona jurídica.


Del mismo modo, debe resaltarse el concepto que en el mismo se trata de establecer de la figura del “Compliance Officer”. Así, se señala que como tal profesional, puede ejercer la función de “Compliance Officer” la persona que, estando en posesión del título oficial de Licenciado en Derecho, en Dirección de Administración y Dirección de empresa, o con titulación análoga, y además con la suficiente experiencia para ello, se dedique de forma profesional a realizar los actos propios de la profesión, bien de manera individualizada, o incorporado a una sociedad profesional, o prestando servicios en concepto de tal a una empresa o persona jurídica.


No es, por tanto, y de manera excluyente una profesión estrictamente jurídica. Es evidente que la formación de esta naturaleza y en este sentido, se juzga como fundamental, pues en otro caso, se hace difícil interpretar y aplicar el conjunto normativo que afecta a la persona jurídica en aras al cumplimiento de la legalidad que le afecta. Por lo tanto, los valores correspondientes a la formación y a la experiencia deben ser considerados como los baluartes fundamentales que permiten a un profesional convertirse en “Compliance Officer”.


Del mismo modo, se señala que el “Compliance Officer”, puede prestar sus servicios para una o varias empresas o personas jurídicas, sean estas de carácter pública o privada.


CUMPLEN, con la elaboración de dicha normativa, no sólo ha pretendido el establecimiento de un nuevo estatuto en el que regular la profesión del “Compliance Officer”, sino que lo ha llevado a cabo con la voluntad de actualizar el contenido del mismo, y de manera principal, consensuar el modelo a establecer valiéndose de la experiencia acumulada durante este tiempo, entre los principales grupos de interés que se pueden ver afectados por dicha normativa, a los efectos de dar una respuesta homogénea y coherente a las principales cuestiones que afectan y que preocupan en el ejercicio de las funciones profesionales que debe asumir dicho profesional, difundiendo su contenido, para su general conocimiento y cumplimiento.


En esta nueva versión regulatoria de la profesión, se pretende potenciar la responsabilidad individual y personal del “Compliance Officer”, de modo que la misma no quede diluida entre sociedades profesionales, u otra forma de ejercicio colectivo de la profesión, debiéndose tener en consideración, que siempre ha de ser un “Compliance Officer” quien asuma la responsabilidad de las decisiones, que en el ámbito de su actuación se tomen en cualquier persona jurídica, con independencia del modo de actuación o de organización con que el mismo se prevalga para el desarrollo de su función.

Otro factor a destacar debe hacer alusión necesariamente a los valores, criterios y principios rectores que han de informar el ejercicio de su función. Así dentro del planteamiento ético que deben presidir su ejercicio profesional se hace especial referencia a: (i) la lealtad, y su compromiso con la empresa para la que presta sus servicios; (ii) a su integridad en el desarrollo de su función; (iii) a la importancia del elemento justicia como elemento aglutinante en la toma de decisiones; (iv) a su respeto debido a la normativa vigente, a la cultura y a la normativa interna de la empresa con la que se haya vinculado; (v) a su consideración a los mercados y a los consumidores, y en definitiva, (vi) se hace alusión a valores tales como el respeto, y el compromiso con su quehacer profesional que siempre han de ser observados.


CUMPLEN ha apostado por el concepto de la “autonomía del “Compliance Officer”, antes que por el de su independencia, toda vez que aquel concepto se piensa colectivamente que encaja y representa mejor el contenido de sus obligaciones profesionales. La independencia en el sentido inicialmente escogido determinaba que se llevara a cabo una interpretación excluyente de las responsabilidades y compromisos que se le exigen a todo “Compliance Officer”, y que apartaba la figura de dicho profesional del día a día en el conocimiento y el funcionamiento en la toma de decisiones en la empresa, convirtiéndole casi, en un ser ajeno a la estructura de la misma, cuando sus compromisos exigen una verdadera y total implicación en su seno, y en el cumplimiento de la visión y la misión de la empresa o persona jurídica, que debe informar su actuación negocial, y cualquier otra que lleve a término.


También se ha tratado de dar una especial importancia a la especialización profesional con la que ha de contar el profesional del cumplimiento normativo, que, de origen, debe tener unos conocimientos que le acrediten suficientemente para el desempeño de las funciones que son propias de su profesión. Esta especialización unida al conocimiento de la estructura de la empresa, de los valores que conforman la ética empresarial o de la persona jurídica, su funcionamiento, su cultura corporativa, y cualquier otro aspecto atinente a los mismos, se juzgan como fundamentales para todo “Compliance Officer”. No obstante, ello, la especialización debe también ir unida de manera inexorable a la propia experiencia con la que cuente un “Compliance Officer”.


CUMPLEN, siendo consciente de todo ello, se ha encaminado decididamente tanto por la formación como por la especialización que debe reunir el profesional que aspire a ser “Compliance Officer”, conceptos a los que debe serle añadido el de la formación continuada a la que debe aspirar dicho profesional, en el ejercicio constante de su función.


En este sentido, es necesario, la existencia de certificaciones profesionales, que cualifiquen a cualquier profesional para el ejercicio de la función de “Compliance Officer”, y le permita adquirir los conocimiento adecuados y suficientes que le cualifiquen en el desarrollo de su profesión, y le permitan afrontar todos aquellos retos por los que tenga que atravesar la empresa o persona jurídica a la que preste sus servicios, bien sean derivados por las características del ejercicio de su actividad, bien a consecuencia de los cambios normativos que se produzcan, o cualesquiera otras circunstancias que afecten a los mercados, o al ámbito de la competencia donde interactúe dicha persona jurídica.


Finalmente, debe insistirse en que esta nueva versión del Estatuto profesional del “Compliance Officer”, si bien ha sido elaborado por la Asociación de profesionales de Cumplimiento Normativo, CUMPLEN, trata de ser una regulación general, de todos y para todos los que quieran desarrollar y asumir una carrera profesional vinculada al cumplimiento normativo, específicamente encarnada en los servicios profesionales atribuidos al “Compliance Officer”.


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