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Superando retos en Cultura Compliance

Superando retos en Cultura Compliance.



¿Cuantas veces, a la finalización de un evento, al cierre de un curso, incluso en la propia recepción de una convocatoria de formación, te has preguntado qué te va a poder aportar “eso” en el desempeño de las funciones de tu puesto de trabajo?


Si los empleados responden a la formación de esta manera, estamos ante uno de los mayores retos de la capacitación en las empresas: el de cómo generar compromiso si los programas de formación no comprometen desde su diseño.


Una auténtica Cultura Compliance requiere del compromiso de todos los colectivos de la organización hacia los principios, valores, políticas y normas que deben guiar sus aptitudes y actitudes en su trabajo diario, y solo se genera desde su voluntaria interiorización.


Las organizaciones destinan un gran número de recursos y esfuerzos en proporcionar a sus empleados y directivos los conocimientos, comportamientos y habilidades necesarias para que se conviertan en sus mejores activos y creen cultura organizacional desde la que alcanzar los máximos beneficios.


Pero ¿qué ocurre cuando tras muchos esfuerzos no se alcanza el objetivo marcado? Simplemente, que debemos superar los retos para la consolidación de una auténtica Cultura Compliance. ¿Y cuáles son esos retos?


Entendidos bien como barreras a superar, bien como errores que podemos cometer en la programación de acciones formativas y de concienciación, podemos resumir estos retos en cinco principales necesidades:

  • “Tone at the top”: Para que todo funcione es fundamental que los órganos de administración (ya sea el Consejo de Administración de una gran empresa como el Administrador de una Pyme) estén involucrados e implicados. Si nuestros directivos son nuestros referentes, su tone at the top se convertirá en conductas a replicar en el resto de la organización.
  • Formación continua: En muchas ocasiones se tiende a pensar que hay que formar y concienciar cuando surge la necesidad o una problemática detectada, sin embargo, la formación debe ser entendida como continua. Cultura Compliance necesita de acciones formativas y de concienciación que cubran tanto las situaciones de on boarding, formación de inducción, como los ciclos formativos necesarios para la adecuación de conductas y actividades de los empleados en su día a día. Anticiparnos a las necesidades y adaptarnos a las sobrevenidas nos permitirá gestionar un plan de formación alineado con la visión estratégica de la compañía.
  • Objetivos claros, concisos y adecuados: debemos tener claro qué pretendemos obtener con las acciones de formación y concienciación. Conocer el momento en el que estamos y hacia dónde queremos llegar es fundamental para diseñar adecuadamente los programas de formación y campañas de sensibilización.
  • La Cultura Compliance puede versar sobre Riesgos penales, Ciberseguridad, Código Ético, Privacidad, Conflictos de interés, Políticas de anticorrupción, etc. y debemos plantearnos si todos los miembros de la organización deben recibir el mismo contenido con la misma duración y a través de la misma metodología. Aterrizar el objetivo de la formación a su público objetivo requiere que analicemos la casuística de los colectivos, sus necesidades formativas y cuál debe ser la metodología más adecuada para asegurar la asimilación de los contenidos.
  • Metodología y contenidos atractivos: Comprometer requiere emocionar, generar interés, crear un aprendizaje basado en métodos que acerquen los mensajes a los destinatarios de una forma atractiva y amena. La introducción de elementos, mecánicas y dinámicas de juego en el aprendizaje es un factor a considerar en cualquier formación. No se trata de ludificar o gamificar (sin ánimo de entrar en el debate de la conceptualización correcta) por defecto, sino en buscar introducir al empleado en la formación a través de alicientes que le acerquen a su realidad y le proporcionen medios para mejorarla.
  • Trazabilidad y medición: Evaluar la formación a través de métricas e indicadores específicos nos dará una idea inicial de qué acciones han sido realmente eficaces y cómo debemos enfocar posibles iniciativas de refuerzo y mejora. Quedarnos en la fase de impartición de contenidos sin evaluar el resultado nos dará una visión parcial en cuanto a la consecución de objetivos. Y por supuesto, se convierte en un factor clave el hecho de generar y almacenar el tracking de la acción formativa y sus resultados, que se incorporará como evidencia en nuestro Sistema de Compliance.

Como conclusión, bajo mi experiencia profesional, solo con la superación de cada uno de los retos desde el compromiso personal y colectivo podremos construir una auténtica Cultura Compliance en una organización.


Carlos Alberto Saiz Peña

Socio de EcixGroup

Presidente de CUMPLEN


Gerente de la Iniciativa Cultura Compliance